built their notebooks as simple web pages. The interface is missing Mathematica’s Steve Jobsian polish, and its sophistication. But by latching itself to the web, IPython got what is essentially free labor: Any time Google, Apple, or a random programmer open-sourced a new plotting tool, or published better code for rendering math, the improvement would get rolled into IPython. “It has paid off handsomely,” Pérez said.
Algo similar es lo que quiero capitalizar con Cardumem y luego portar a Grafoscopio, pues, como lo ha mostrado la experiencia con este último, las interfaces en Spec, el toolkit gráfico de Pharo, si bien brindan algunas cosas que las interfaces web no tienen, adolecen del basto ecosistema de ésta última y mantienen los documentos y la computación aisladas dentro de la imagen.
La web, por el contrario, es casi ubicua en términos de las tecnologías ya instaladas y así no se cuente con una conexión a internet en el equipo de cómputo, si este tiene una interfaz gráfica, muy seguramente contará con un naveador web. Y ahora que los sistemas hipermedia, hacen posible programar la web desde cualquier lenguaje (HOWL: Hypermedia On Whatever you Like), se puede aprovechar tanto lo que sabemos de los lenguajes/entornos que nos gustan (Pharo o Lua) como del amplio sistema de la web. Antes de 2023, que se popularizaron los sistemas hipermedia, teníamos que elegir entre lo uno y lo otro. Y yo deselegí activamente la web, debido al adefesio de JavaScript y lo engorroso del CSS. Hoy, las condiciones son bien distintas.




